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Noruega suspenderá desde septiembre las importaciones de carne brasileña por cuestionamientos sanitarios

  • hace 11 minutos
  • 2 min de lectura

Noruega anunció que suspenderá a partir del 3 de septiembre de 2026 las importaciones de carne y productos derivados provenientes de Brasil, luego de retirar al país sudamericano de la lista de proveedores autorizados. La decisión se fundamenta en la falta de garantías consideradas suficientes sobre el cumplimiento de las normas europeas relacionadas con el uso de antimicrobianos en la producción animal. Aunque Noruega no integra la Unión Europea, mantiene una estrecha coordinación sanitaria con el bloque y en este caso adoptará regulaciones vinculadas con sus exigencias.

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El principal cuestionamiento de las autoridades noruegas está relacionado con la documentación presentada por Brasil para demostrar que su sistema productivo cumple con los requisitos europeos sobre determinados antimicrobianos. Según la información del material, Noruega considera insuficiente la documentación técnica oficial disponible y cuestiona específicamente la falta de información emitida por el Ministerio de Agricultura brasileño que permita respaldar de manera concluyente la ausencia de determinados fármacos en la producción pecuaria. Por ese motivo, la autoridad sanitaria entiende que no existen garantías suficientes para mantener a Brasil como proveedor habilitado de productos cárnicos.


Si bien el mercado noruego tiene un peso relativamente pequeño dentro de las exportaciones brasileñas de carne, la preocupación del sector excede el impacto económico directo. Durante 2025, Noruega compró 279 toneladas de carne vacuna brasileña por aproximadamente US$ 3,8 millones. A eso se sumaron envíos de menores volúmenes de pollo, pescado, huevos y miel, llevando el total de las exportaciones brasileñas hacia ese destino a unos US$ 4,5 millones. Para los exportadores, sin embargo, el mayor riesgo está relacionado con la reputación internacional y con la posibilidad de que otros compradores interpreten la medida como una señal de debilidad en los sistemas de fiscalización sanitaria brasileños.


La industria brasileña cuestionó la gestión técnica del Gobierno federal y planteó que la decisión no pone necesariamente en duda el modelo productivo del país, sino la capacidad estatal para fiscalizar y demostrar internacionalmente el cumplimiento de las normas. Existe además preocupación por un posible efecto dominó si otros mercados adoptan medidas similares, especialmente algunos países africanos de habla francesa. Noruega permitirá el ingreso de determinados cargamentos hasta el 2 de septiembre, siempre que cuenten con certificados sanitarios emitidos como máximo en esa fecha. Después de la suspensión, Brasil deberá someterse a una nueva evaluación para intentar recuperar su condición de proveedor autorizado. El caso coloca al sistema sanitario brasileño ante el desafío de reforzar su documentación y demostrar su capacidad de control ante los mercados internacionales.

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