Crisis en el sector arrocero: costos disparados y mercados externos en retroceso presionan a los productores entrerrianos
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El sector arrocero de Entre Ríos atraviesa una de sus coyunturas más difíciles de los últimos años. La campaña que se cosecha actualmente partió con buenas condiciones hídricas, pero la realidad económica que enfrentan los productores al cierre del ciclo está muy lejos de los números que harían sustentable la actividad. La superficie sembrada se redujo un 15% respecto al ciclo anterior, alcanzando las 54.000 hectáreas, una señal elocuente de que muchos productores ya habían anticipado la tormenta que se avecinaba.

Enrique García, referente de la Asociación de Plantadores de Arroz de Entre Ríos, describió con precisión la magnitud del problema. El rinde medio histórico en la provincia ronda los 8.000 kilos por hectárea, pero con la actual estructura de costos, especialmente el encarecimiento del combustible, el umbral de rentabilidad se elevaría a 12.000 kilos. "Hay que producir al menos un 50% más de lo que uno produce normalmente, algo totalmente imposible en la práctica", señaló García, graficando la imposibilidad estructural del negocio bajo estas condiciones.
El combustible es uno de los factores más golpeantes. Si en los peores momentos históricos un litro de combustible equivalía a 5 kilos de arroz, hoy esa relación superó los 8 kilos por litro, lo que representa un encarecimiento del orden del 50 al 60% respecto de los escenarios más adversos registrados en el pasado. A esto se suman los fertilizantes —urea, fosfatados y potasio— que también han escalado sostenidamente, incrementando aún más la presión sobre los márgenes del productor.
El panorama se agrava por la caída en las exportaciones, vinculada al conflicto en Medio Oriente, que afecta uno de los destinos tradicionales del arroz argentino. La conjunción de costos crecientes, precios internacionales en retroceso y mercados externos contraídos configura un escenario de alta vulnerabilidad para el sector, que demanda respuestas urgentes en materia de política agropecuaria, esquemas de financiamiento y acuerdos de precio que permitan sostener la producción en la próxima campaña.




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