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Pitahaya: el cultivo tropical que busca consolidarse como una nueva alternativa productiva en el norte argentino

  • hace 4 días
  • 2 min de lectura

La pitahaya, también conocida como fruta del dragón, comienza a posicionarse como una de las producciones frutícolas con mayor potencial para diversificar la agricultura argentina. Aunque su incorporación al sistema productivo nacional es relativamente reciente, ya existen experiencias exitosas en provincias como Jujuy, Salta, Formosa, Misiones, Corrientes y Entre Ríos. Su elevado valor comercial, la creciente demanda del mercado y sus características nutricionales convierten a esta fruta exótica en una opción atractiva para productores que buscan alternativas rentables en regiones subtropicales.


Esta imagen podría tener derechos de autor.
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Con el objetivo de impulsar este cultivo emergente, el INTA Jujuy desarrolla investigaciones destinadas a generar información técnica y evaluar distintas variedades de pitahaya. Los especialistas trabajan sobre doce materiales genéticos pertenecientes a cuatro especies del género Selenicereus, analizando aspectos vinculados con su adaptación a las condiciones climáticas del norte argentino, el rendimiento de las plantas, la calidad de los frutos y el comportamiento reproductivo de cada variedad. Esta información permitirá ofrecer recomendaciones más precisas a los productores interesados en incorporar el cultivo.


Uno de los principales desafíos radica en comprender las diferencias entre las distintas variedades. Algunas plantas requieren obligatoriamente polinización cruzada para producir frutos, mientras que otras poseen distintos niveles de autofertilidad, característica que facilita la producción y reduce la necesidad de intervenciones manuales durante la floración. Además, muchas de estas diferencias no pueden detectarse simplemente observando la planta, por lo que los investigadores destacan la importancia de utilizar material certificado y previamente evaluado antes de iniciar una plantación comercial.


Otro de los ejes de investigación se centra en las condiciones ambientales necesarias para maximizar la producción. La pitahaya necesita temperaturas cálidas, elevada humedad y alrededor de doce horas diarias de luz para estimular la floración. Incluso, algunos ensayos incorporan iluminación artificial mediante tecnología LED para prolongar el período productivo durante el otoño. Estas investigaciones buscan desarrollar un paquete tecnológico que permita consolidar la producción nacional y ofrecer una nueva oportunidad económica para las economías regionales.

 
 
 

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