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El pez limón llega más al sur: la Patagonia podría convertirse en una nueva zona reproductiva

  • hace 2 días
  • 2 min de lectura

El pez limón, una especie de alto valor comercial, gastronómico y recreativo, está mostrando un cambio significativo en su distribución en el Atlántico Sudoccidental. Investigadores del CENPAT-CONICET confirmaron que Seriola lalandi extendió aproximadamente cinco grados de latitud hacia el sur y que su frontera actual alcanza los 43° S, dentro del Golfo Nuevo, frente a las costas de Puerto Madryn. El hallazgo representa una modificación importante respecto de los registros históricos, que ubicaban el límite de distribución de la especie entre el sur de Brasil y Mar del Plata. Durante el pasado, su presencia en aguas patagónicas era considerada excepcional y estaba asociada principalmente con ejemplares aislados de gran tamaño durante períodos estivales muy breves.

Esta imagen podría tener derechos de autor.
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La situación actual es diferente. Los investigadores detectaron una presencia estacional prolongada que se extiende desde octubre hasta mayo e incluso junio, en contraste con los registros anteriores, que se concentraban casi exclusivamente en enero. El estudio incluyó la participación de especialistas del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET), el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC-CONICET) y el Instituto de Investigaciones en Producción Animal (INPA). Durante 2023 y 2024 se analizaron 50 ejemplares capturados en el Golfo Nuevo; en 47 se obtuvieron datos de longitud y peso, mientras que en 30 se realizaron estudios histológicos de las gónadas para determinar su estado reproductivo.

Los resultados aportaron una señal especialmente relevante para la ciencia y la conservación. Los investigadores encontraron ejemplares en diferentes etapas del desarrollo reproductivo y observaron que los valores máximos del índice gonadosomático se registraron en diciembre. Esto sugiere que el pez limón no solamente está utilizando las aguas patagónicas como un área de presencia temporal, sino que desarrolla allí actividad reproductiva. La identificación de posibles zonas de desove y asentamiento de prereclutas es fundamental para diseñar estrategias específicas de conservación. El aumento de la abundancia regional comenzó a documentarse alrededor del año 2000 y estuvo acompañado por un cambio en la estructura poblacional, con la aparición de ejemplares de menor tamaño además de los grandes individuos que ya eran conocidos.


El desplazamiento hacia el sur coincide con el calentamiento regional del Atlántico Sudoccidental, un fenómeno ambiental que puede favorecer el movimiento de diferentes especies hacia latitudes más frías. El pez limón puede superar los 30 kilos y es un depredador activo que se alimenta de anchoas, jureles, caballas y cefalópodos. Además, su importancia económica creció por la demanda de su carne en la industria del sushi. En 2020 se registró una captura masiva de aproximadamente 60 ejemplares en Bahía Colombo, con un peso conjunto de 1,05 toneladas, lo que dio lugar a una pequeña pesquería artesanal. Los investigadores plantean incluso la posibilidad de que existan dos stocks diferentes en el Atlántico Sudoccidental y recomiendan avanzar con límites de captura, vedas temporales y permisos específicos para evitar que el crecimiento de la actividad pesquera comprometa la sustentabilidad del recurso.

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