El “canuto” de ajo, de residuo del cultivo a posible fuente de ingresos para la industria farmacéutica
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El cultivo de ajo podría encontrar una nueva oportunidad de agregado de valor en una parte de la planta que tradicionalmente se elimina durante el proceso productivo. Se trata de la vara floral, conocida en Mendoza como “canuto” o “virote”, una estructura que actualmente se retira para favorecer el desarrollo del bulbo comercial. Investigaciones vinculadas al INTA identificaron que este subproducto contiene concentraciones relevantes de ácido gálico, un compuesto fenólico de interés para diferentes industrias. El hallazgo abre la posibilidad de transformar un residuo del manejo del cultivo en una materia prima con potencial comercial, especialmente para los sectores farmacéutico, cosmético y alimentario.

El ácido gálico presente en el canuto de ajo es un compuesto orgánico con propiedades bioactivas que despierta interés científico e industrial. Según el material analizado, diferentes investigaciones señalan posibles aplicaciones vinculadas con actividad antitumoral, incluyendo estudios sobre melanomas, cáncer de próstata y células de cáncer cervical mediante procesos de apoptosis. También presenta interés en el ámbito cosmético, donde puede utilizarse en tratamientos relacionados con el melasma resistente y las manchas debido a su capacidad para regular la producción de melanina mediante la inhibición de la enzima tirosinasa. Además, se le atribuyen capacidades antioxidantes y potencial antiviral, incluyendo estudios relacionados con el virus del herpes simple HSV-2.
El aprovechamiento de este subproducto podría generar una fuente adicional de ingresos para los productores sin modificar sustancialmente la estructura del cultivo. El INTA La Consulta, que dispone de una de las principales colecciones de germoplasma de ajo de América, avanzó en la identificación de materiales con alto contenido de compuestos bioactivos. Esta línea de trabajo puede favorecer el desarrollo de cadenas de valor asociadas a la extracción de estos principios. El ácido gálico también tiene aplicaciones en la industria alimentaria como antioxidante natural, donde puede utilizarse para evitar la rancidez de aceites y grasas, y cuenta además con antecedentes históricos en la fabricación de tintas ferrogálicas.
Los valores detectados en los tallos resultan especialmente interesantes: el contenido de ácido gálico puede ubicarse entre 70,5 y 86,2 miligramos de equivalentes de ácido gálico cada 100 gramos, dependiendo de la variedad. De acuerdo con las estimaciones incluidas en el material, el aprovechamiento del subproducto podría representar ingresos adicionales de entre 1.000 y 2.500 dólares por hectárea, aunque el resultado depende de factores como la variedad utilizada, la densidad de cultivo, la cantidad de plantas, el contenido del compuesto y el precio de mercado. El desafío ahora consiste en consolidar investigaciones aplicadas, desarrollar métodos eficientes de extracción, establecer acuerdos con industrias y construir canales de comercialización. Si estas condiciones se concretan, el ajo podría dejar de ser visto únicamente como una hortaliza destinada al consumo para convertirse también en una fuente de materias primas para la biotecnología y la industria farmacéutica.



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