Ganadería: producir novillos más pesados sin perder eficiencia es el nuevo desafío para el sector
- hace 4 días
- 2 min de lectura
La demanda internacional de animales más pesados está llevando a la ganadería argentina a buscar estrategias que permitan incrementar el peso de los novillos sin deteriorar la eficiencia productiva de los sistemas. En ese contexto, una investigación del INTA Cuenca del Salado analizó el impacto de utilizar toros de mayor tamaño dentro de una misma raza y evaluó si esa decisión puede traducirse en animales más pesados sin comprometer el funcionamiento de los sistemas ganaderos pastoriles. El desafío no consiste simplemente en obtener más kilos, sino en determinar qué combinación de genética, alimentación, reproducción y disponibilidad de recursos permite que esos kilos adicionales sean económicamente convenientes.

El estudio mostró que el tamaño de las vacas tiene una relación directa con sus requerimientos nutricionales. De acuerdo con los ensayos realizados en rodeos experimentales, un incremento de 100 kilos en el peso vivo de un vientre genera una necesidad adicional de aproximadamente 1,7 kilos de materia seca por día. Esa mayor demanda de alimento puede traducirse en terneros más pesados al momento del destete, con incrementos que oscilaron entre 10,1 y 20,6 kilos según el sistema productivo analizado. Sin embargo, obtener terneros más pesados no significa necesariamente alcanzar una mayor eficiencia, ya que las vacas grandes también requieren más recursos para sostener su propio peso.
La investigación encontró precisamente una serie de contrapuntos. Los vientres de mayor tamaño destetan un menor porcentaje de kilos de ternero en relación con su propia masa corporal y necesitan más recursos forrajeros por cada kilo adicional que suma su cría. Por otra parte, los novillos provenientes de madres más pesadas suelen alcanzar mejores pesos de faena y de res, aunque ese beneficio tiene un costo productivo: necesitan más días en los corrales de engorde y consumen una mayor cantidad de materia seca durante el ciclo. De esta manera, aumentar el tamaño de los animales puede generar una mejora en determinados indicadores, pero también incrementar las exigencias alimentarias y afectar la rentabilidad si el sistema no cuenta con los recursos necesarios.
La conclusión del trabajo apunta a que la meta no debería ser producir los animales más grandes posibles, sino encontrar el biotipo que logre el mejor equilibrio entre peso de faena, eficiencia productiva y fertilidad. El investigador Sebastián López Valiente destacó que Argentina cuenta con evaluaciones genéticas capaces de identificar animales con curvas de crecimiento más intensas y eficientes hasta los 18 meses, permitiendo alcanzar mayores pesos a edades tempranas sin trasladar necesariamente ese incremento al tamaño adulto de las vacas. Esta alternativa puede resultar clave para mantener la eficiencia reproductiva y adaptar la producción a cada ambiente. El desafío para la ganadería será combinar las exigencias de los mercados internacionales con la disponibilidad de forraje y la rentabilidad específica de cada establecimiento.




Comentarios