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Del residuo del olivo a la proteína animal: la biotecnología que busca cambiar la economía del alperujo

  • hace 20 horas
  • 2 min de lectura

España, principal productor mundial de aceite de oliva, enfrenta cada campaña un problema de enormes dimensiones: la generación de millones de toneladas de alperujo, el residuo húmedo, ácido y de elevada carga orgánica que queda luego de la extracción del aceite. Andalucía concentra cerca del 80% de la producción española y, por lo tanto, también una parte significativa de este subproducto. Durante años, las almazaras debieron recurrir a balsas de evaporación, aplicaciones agrícolas restringidas o costosos procesos de secado térmico para gestionar un material que, en lugar de representar una oportunidad económica, suele convertirse en un costo ambiental y operativo. Al mismo tiempo, Europa mantiene una fuerte dependencia de proteínas importadas para alimentar a su producción ganadera.


Esta imagen podría tener derechos de autor.
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En ese punto de encuentro entre un residuo abundante y una necesidad estratégica aparece InsectBiotech, una empresa biotecnológica andaluza que desarrolló, junto con la Universidad de Granada, una tecnología patentada basada en larvas de mosca soldado negro (Hermetia illucens). El sistema utiliza estos insectos para transformar el alperujo y otros subproductos agrícolas en biomasa aprovechable. Las larvas convierten la materia orgánica residual en una fuente de proteínas que puede contener entre 40% y 50% de proteína en peso seco, además de lípidos con características aptas para formulaciones destinadas a alimentación animal. Al mismo tiempo, el material que queda después del proceso biológico se convierte en una enmienda orgánica destinada a mejorar la estructura y la actividad microbiana de los suelos.


El modelo se apoya en una idea de economía circular: aprovechar prácticamente todas las fracciones del residuo para generar productos de valor. La mosca soldado negro ya es utilizada en diferentes proyectos internacionales de bioconversión y la Unión Europea autorizó desde 2021 el empleo de proteínas derivadas de insectos para alimentar aves y cerdos, ampliando el mercado para este tipo de tecnologías. Sin embargo, el diferencial de InsectBiotech está en el uso del alperujo como materia prima. La disponibilidad de este residuo en Andalucía constituye una ventaja estructural, ya que se encuentra concentrado en una región donde su gestión representa un problema para las almazaras. De esta manera, la tecnología puede generar un doble beneficio: reducir un pasivo ambiental y producir proteínas y aceites alternativos.


Después de atravesar las etapas de laboratorio y producción piloto, la empresa prepara el salto industrial con una planta capaz de procesar 7.500 toneladas anuales de residuos agrícolas. El proyecto recibió una inversión de €7,2 millones liderada por Arcano Partners y complementada con €3,4 millones de inversores estadounidenses. La iniciativa también plantea un modelo potencialmente replicable en otros territorios olivícolas como Italia, Grecia, Túnez y Turquía, donde existen problemas similares de gestión de residuos y una creciente demanda de fuentes alternativas de proteína. La propuesta no elimina por sí sola la dependencia europea de proteínas importadas ni resuelve completamente el problema del alperujo, pero representa una aplicación concreta de la bioeconomía circular: transformar un residuo costoso en una materia prima productiva.

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