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Viñateros de San Juan, al límite: uvas sin cosechar, precios en caída y costos que no dejan de subir

  • hace 1 día
  • 2 min de lectura

La situación de los viñateros sanjuaninos atraviesa un momento crítico, marcado por la combinación de bajos precios, elevados costos productivos y dificultades para colocar la producción. Aunque terminó la vendimia y los productores comenzaron las tareas de preparación de los viñedos para la primavera, todavía pueden observarse parrales con uvas que no fueron cosechadas. El panorama refleja el impacto que la crisis económica está teniendo sobre una actividad tradicional de la región de Cuyo.

Esta imagen podría tener derechos de autor.
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Uno de los principales problemas es el estancamiento del precio de la uva. En San Juan, durante este año el kilo de uva destinado a bodega se pagó $140, por debajo de los $200 del año anterior, que a su vez habían repetido el valor de 2024. De esta manera, los productores enfrentan el tercer año consecutivo sin una mejora en el precio de su producción, mientras simultáneamente aumentan los costos relacionados con impuestos, servicios, insumos e inversiones necesarias para mantener los viñedos en funcionamiento.


El problema se relaciona también con la situación del mercado vitivinícola. La caída del consumo de vino y una menor demanda de uvas hicieron que las bodegas compraran menos materia prima. Como consecuencia, las empresas elaboradoras de mosto adquirieron mayor peso en la determinación de los precios. Según el diagnóstico de los productores, existe una fuerte concentración de compradores: en San Juan hay pocas empresas dedicadas al mosto y una federación de cooperativas que concentra parte de la producción de vino, lo que reduce el poder de negociación de los viñateros.


Tampoco la producción de pasas pudo compensar la crisis. Los precios internacionales cayeron fuertemente debido, entre otros factores, al incremento de la producción de países como Turquía y al avance de Uzbekistán en el mercado brasileño. Un productor citado en la nota señaló que el valor de la pasa llegó a bajar de US$1,70 a US$0,80, mientras que la uva para vinificar acumula años de precios congelados. A este escenario se suma una fuerte carga impositiva, facturas de electricidad más elevadas, insumos caros y plazos de pago cada vez más extensos, generando serias dudas sobre cuántos productores podrán continuar en actividad.

 
 
 

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