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La industria frigorífica bonaerense en crisis: por cada kilo de carne producido se pierden más de 100 pesos

  • 21 may
  • 2 min de lectura

La Cámara de la Industria Cárnica (Cainca), que agrupa a los frigoríficos de consumo de la provincia de Buenos Aires, dio a conocer un informe que expone con crudeza la situación económica del sector. Según los números presentados, el costo total de la faena en plantas ciclo 1 —que faenan y venden medias reses— asciende a 388,96 pesos por kilo producido a salida de planta, considerando costos laborales, servicios, amortizaciones, previsiones por contingencias y mantenimiento. Si a ese valor se le agrega una renta mínima estimada en 32,60 pesos, el costo final trepa a 420,66 pesos por kilo.

Esta imagen podría tener derechos de autor.
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El problema es que los ingresos que se obtienen por la venta de la media res, sumados los subproductos como menudencias, cuero, sebo y huesos, alcanzan apenas 345,68 pesos brutos. Una vez descontados los costos de acopio y comercialización —que restan cerca de 28 pesos por kilo—, el ingreso neto final es de solo 318 pesos. La brecha entre el costo total y el ingreso real es de 102,63 pesos por kilo, que es precisamente lo que los frigoríficos deberían poder cobrarles a los matarifes por el uso de las instalaciones. En la práctica, hay empresas que no logran cobrar esa tarifa y terminan subsidiando a sus propios usuarios para retener clientes.


La situación se agrava por la caída en los volúmenes de faena. En abril, la faena vacuna registró una baja interanual del 15% según datos oficiales, y algunos usuarios de las plantas llegaron a reducir su actividad hasta un 20%. Cuando cae el volumen sin reducir la estructura fija de costos, el costo por kilo producido sube aún más, profundizando la pérdida. Gustavo Marcos, presidente de Cainca, señaló además que el consumo de carne per cápita en el mercado interno tocó mínimos históricos de 40 kilos por persona en abril, sin que los precios al consumidor acompañaran la reducción de oferta, lo que da cuenta del deterioro del poder adquisitivo.


A este cuadro se suman factores que complican aún más el horizonte del sector. La aparición de operadores informales que subfacturan o venden en negro genera competencia desleal frente a quienes cumplen con todas las obligaciones legales. Al mismo tiempo, los costos regulatorios continúan escalando: Marcos reveló que las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART) incrementaron sus tarifas un 300% en lo que va del año, un aumento que ningún margen de rentabilidad puede absorber en las condiciones actuales. El conjunto de factores configura un escenario de emergencia para la industria frigorífica bonaerense que demanda respuestas urgentes de política sectorial.

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