La crisis hídrica de Estados Unidos abre una oportunidad histórica para la ganadería argentina
- hace 2 días
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La fuerte sequía que afecta a Estados Unidos está provocando un retroceso de su producción ganadera y plantea una oportunidad de enorme magnitud para la Argentina. El deterioro de las condiciones hídricas, especialmente en el oeste estadounidense, impacta sobre la producción agrícola y ganadera de una región donde el riego resulta indispensable. El Río Colorado, que abastece a estados como Arizona, Nevada y el sur de California, atraviesa niveles extremadamente bajos, mientras la denominada “aridificación” transforma progresivamente las condiciones productivas.

Uno de los puntos críticos es la disponibilidad de alfalfa, un cultivo esencial para la alimentación del ganado y que consume más de la mitad del agua de la cuenca del Río Colorado. La reducción de los recursos hídricos limita la producción y contribuye a una disminución del stock ganadero estadounidense. El fenómeno no se limita a Estados Unidos: el material también señala una situación de sequía severa en Europa, con cursos de agua como el Danubio y el Rin atravesando condiciones extraordinariamente bajas.
Mientras disminuye la capacidad de producción, el consumo de carne vacuna en Estados Unidos continúa generando una demanda elevada y los precios avanzan. La carne vacuna alcanzó valores de US$5,79 por libra y en grandes cadenas de restaurantes puede superar los US$10,50. La presión sobre la carne vacuna también repercute sobre otras proteínas, como la carne aviar, cuyo precio aumenta por el denominado “efecto sombra”. La combinación de demanda creciente y menor disponibilidad de ganado genera un escenario de fuerte presión sobre el mercado estadounidense.
El país norteamericano consume aproximadamente 12 millones de toneladas de carne vacuna por año, mientras que en condiciones normales produce alrededor de 10 millones. Según el escenario planteado en la nota, esa producción podría reducirse a 8 millones de toneladas o incluso menos durante los próximos tres a cinco años. Para la ganadería argentina, esta situación representa una oportunidad histórica de expansión hacia uno de los mercados de mayor consumo del mundo, aunque exige multiplicar significativamente el stock ganadero. A esto se suma la apertura del mercado chino para todos los productos cárnicos argentinos, incluidos aquellos que no forman parte del consumo habitual en el país.




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