top of page
20250730_1321_Campo de Producción_simple_compose_01k1e234efe0nbxkdprse2qgf7.png

La crisis del tabaco argentino: exportaciones, costos y contrabando ponen en jaque a las economías regionales

  • hace 4 días
  • 2 min de lectura

La producción tabacalera atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años como consecuencia de una combinación de factores económicos, fiscales y logísticos que afectan la competitividad de toda la cadena productiva. Desde la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) advirtieron que el problema no es exclusivo del tabaco, sino que forma parte de una crisis más amplia que golpea a numerosas economías regionales. Sin embargo, por las características propias de esta actividad, el impacto resulta especialmente profundo en las provincias productoras, donde miles de familias dependen directamente de esta producción.

Esta imagen podría tener derechos de autor.
Esta imagen podría tener derechos de autor.

Uno de los principales inconvenientes señalados por el sector es el atraso del tipo de cambio, que reduce la rentabilidad de las exportaciones y limita la capacidad de los productores para competir en los mercados internacionales. A esta situación se suma la apertura de las importaciones y el incremento del contrabando, que genera una competencia desleal al ingresar mercadería sin cumplir con las obligaciones fiscales correspondientes. Esta evasión también repercute sobre el Fondo Especial del Tabaco (FET), una herramienta fundamental para financiar programas de asistencia, infraestructura y apoyo a los productores, cuyos recursos se reducen progresivamente.


Las dificultades logísticas representan otro de los grandes desafíos para la actividad. Los altos costos del transporte desde las provincias del norte argentino generan importantes desventajas frente a otras regiones productivas del país. En muchos casos, trasladar un contenedor desde Salta hacia un puerto nacional puede tener un costo similar al de exportarlo hacia Europa, reflejando las profundas asimetrías existentes en materia de infraestructura y federalismo. Este escenario limita las posibilidades de inversión, innovación tecnológica y crecimiento de una actividad que requiere una importante cantidad de mano de obra durante todas las etapas del cultivo y procesamiento.


A pesar del panorama adverso, desde CAME consideran que todavía existen oportunidades para recuperar la competitividad del sector mediante reformas que reduzcan la presión tributaria, mejoren los costos energéticos y fortalezcan la infraestructura logística. La entidad también anunció que intensificará las gestiones ante el Congreso Nacional para impulsar iniciativas que permitan aliviar la situación de los pequeños y medianos productores, quienes enfrentan mayores dificultades para sostener su actividad frente a un contexto económico cada vez más desafiante.

Comentarios


bottom of page