La crisis de las bodegas golpea a los productores y amenaza la vendimia
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La delicada situación financiera de importantes bodegas comenzó a trasladarse con fuerza a los productores primarios, uno de los eslabones más vulnerables de la cadena vitivinícola. Concursos de acreedores, cheques rechazados y fuertes deudas encendieron alarmas en pleno inicio de la vendimia, generando incertidumbre sobre la comercialización de la uva.

Productores de distintas regiones advierten que algunas bodegas ya anticiparon que no comprarán determinadas variedades, especialmente tintas. A esto se suman condiciones cada vez más desfavorables: ausencia de adelantos de cosecha, intereses elevados en caso de financiamiento y plazos de pago que podrían extenderse hasta la segunda mitad de 2026.
El temor a un “efecto dominó” crece en el sector. La experiencia de años anteriores, con bodegas que recibieron uva y luego entraron en convocatoria, alimenta la preocupación. También se teme que la crisis financiera se generalice, afectando incluso a empresas que hasta ahora mantenían balances equilibrados.
En paralelo, el precio estimado de la uva ronda los $220 por kilo, por debajo de temporadas previas. Productores sostienen que ni la caída del consumo ni el nivel de stock justifican valores tan bajos, lo que profundiza el malestar en un contexto de alta incertidumbre económica.





