El desafío silencioso de las economías regionales argentinas
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Las economías regionales argentinas atraviesan un momento complejo y desafiante. Un informe elaborado por el Ieral advirtió sobre el deterioro relativo del denominado “otro agro”, conformado por producciones alejadas de la lógica de la pampa húmeda, como frutas, vinos, legumbres, azúcar, ajo, yerba mate, té, olivo y frutos secos. Aunque estas actividades siguen siendo fundamentales para el empleo y el arraigo territorial en numerosas provincias, hoy enfrentan un escenario mucho más exigente que el de una década atrás.

El estudio señala que el agro pampeano logró sostener niveles de competitividad gracias a la escala, la mecanización y el acceso a mercados internacionales profundos, mientras que las economías regionales deben afrontar costos logísticos más elevados, menores escalas productivas y una fuerte dependencia de mano de obra intensiva. Muchas de estas actividades además requieren transporte refrigerado o procesos especiales de conservación, lo que incrementa notablemente sus costos operativos.
A esto se suma un contexto internacional menos favorable, con precios débiles y mayores exigencias sanitarias y comerciales. Según el informe, la competitividad ya no depende únicamente del tipo de cambio, sino también de la capacidad de adaptación tecnológica y productiva. Las cadenas regionales necesitan invertir constantemente en riego eficiente, tecnología de frío, renovación varietal, trazabilidad y certificaciones internacionales para sostenerse en mercados cada vez más competitivos.
Sin embargo, el panorama no es uniforme. Algunas actividades lograron crecer y consolidarse, mientras otras perdieron terreno de manera significativa. Por eso, los especialistas sostienen que las soluciones deben diseñarse “cadena por cadena”, contemplando las particularidades productivas, logísticas y comerciales de cada región. La mejora de infraestructura, el acceso al financiamiento y la apertura de nuevos mercados aparecen como factores clave para garantizar el futuro de estas economías que sostienen miles de empleos en el interior argentino.




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