El ajo argentino en jaque: la irrupción china en Brasil amenaza con reducir la siembra un 30% y hundir al sector
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La producción de ajo en la Argentina, concentrada principalmente en Mendoza, enfrenta una crisis estructural sin precedentes. El 2025 fue uno de los años más difíciles del sector en los últimos 25 años, según describió Fabián Fusari, presidente de Asocamen. Y lejos de avizorarse una recuperación, las perspectivas para la próxima campaña son aún más sombrías: se estima una caída mínima del 30% en la superficie sembrada, impulsada por la falta de capital de trabajo y el empobrecimiento generalizado de los productores.

El detonante de esta crisis fue una decisión tomada por Brasil en octubre del año pasado. El país vecino no renovó la medida antidumping que aplicaba al ajo chino, al tiempo que eximió del pago de impuestos a cuatro firmas de ese gigante asiático. El resultado fue devastador: empresas chinas ingresan a Brasil con precios de 15,80 dólares por caja, mientras que los productores brasileros tienen costos de 22 dólares y los argentinos enfrentan valores aún más elevados. "Es imposible competir contra precios tan bajos", sentenció Fusari.
El golpe fue amplificado por el peso que Brasil tiene en el esquema exportador argentino: absorbe el 70% de las ventas externas de ajo local. Al entrar el ajo chino a precios un 60% inferiores al mendocino, se desencadenó un efecto dominó global: México, Estados Unidos y la Unión Europea renegociaron contratos ya cerrados, y los valores cayeron entre un 40% y 50%. Las empresas empacadoras y exportadoras quedaron muy resentidas económicamente, con costos de producción muy superiores a los precios de mercado.
Sin embargo, el sector no resigna sus fortalezas. El ajo mendocino posee características organolépticas superiores: sabor, color, aroma y una inocuidad que el ajo chino no puede igualar. Además, la ubicación geográfica de Mendoza y sus inviernos bien marcados permiten producir sin manipulación artificial de las horas de frío. En este marco, el gobierno provincial trabaja junto a ProMendoza y la Cancillería para impulsar una revisión de la medida brasileña y controlar el ingreso de ajo sin aranceles. La lucha por recuperar mercados y equilibrar la competencia es la apuesta del sector para no perder lo que tardó décadas en construir.




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