Trump da marcha atrás: la eliminación total de aranceles a la carne no se concretó y Argentina preserva sus ventajas exportadoras
- 21 may
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La decisión del gobierno de Donald Trump de eliminar de manera provisoria los aranceles de importación para la carne vacuna de todos los orígenes —que había sido revelada por The Wall Street Journal— finalmente no se concretó. La medida, impulsada por la preocupación ante el aumento récord del precio de la carne en el mercado interno de Estados Unidos, representaba un riesgo concreto para la posición competitiva de Argentina, que goza de condiciones arancelarias altamente favorables gracias a dos cuotas libres de impuestos: la histórica de 20.000 toneladas vigente desde 1995 y una ampliación extraordinaria de 80.000 toneladas negociada recientemente para este año.

El sistema arancelario vigente establece límites específicos de exportación por país y una cuota general para terceros mercados. Una vez agotadas esas cuotas, los embarques deben pagar un arancel del 26,4%, situación que afecta principalmente a Brasil y Paraguay, que ya habían agotado desde los primeros meses del año la cuota conjunta de 52.000 toneladas destinada a terceros países. Si se hubiera concretado la eliminación temporal de aranceles, los exportadores argentinos habrían perdido su diferencial competitivo, ya que la carne brasileña y paraguaya habría ingresado en condiciones tributarias equivalentes.
Brasil emergía como el principal beneficiado de la medida frustrada. El país sudamericano, que además venía afrontando un sobrearancel adicional del 50% como consecuencia de tensiones políticas vinculadas al juicio contra Jair Bolsonaro, habría recuperado competitividad de un solo golpe en uno de sus principales mercados de exportación. La reunión de tres horas entre Trump y Lula da Silva, que tuvo lugar poco antes del anuncio, fue interpretada como una señal de acercamiento político y comercial entre ambas economías, de la cual la flexibilización arancelaria parecía ser una consecuencia directa.
Más allá de la coyuntura inmediata, el episodio deja en evidencia la vulnerabilidad del esquema exportador argentino ante decisiones unilaterales de política comercial de sus principales mercados. Si bien Argentina preserva por ahora sus ventajas arancelarias exclusivas en Estados Unidos, el nuevo contexto —marcado por tensiones inflacionarias globales y volatilidad en las reglas de comercio exterior— obliga a competir con mayor eficiencia y a diversificar destinos. Washington también evalúa otras medidas de impacto en la cadena ganadera doméstica: acceso al crédito para productores, flexibilización de regulaciones sobre identificación animal y revisión de la protección de especies que atacan el ganado.




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