Las retenciones golpean más fuerte donde menos se puede: la inequidad tributaria que aplasta al campo extrapampeano
- 20 may
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Un informe elaborado por los economistas Juan Manuel Garzón y Franco Artusso del IERAL de la Fundación Mediterránea expone con datos concretos una paradoja que el sector agropecuario viene denunciando desde hace años: la carga tributaria sobre la actividad agrícola es proporcionalmente mayor en las zonas con menor rentabilidad. Según el análisis, durante los últimos doce meses el fisco absorbió en promedio el 55% del excedente económico en la zona núcleo pampeana, pero ese porcentaje trepó al 76% en zonas extrapampeanas, con los derechos de exportación como el principal factor que explica esa brecha.

La campaña agrícola 2025/26 cierra con una marcada paradoja: volúmenes de producción que se proyectan entre los más altos de la historia, pero márgenes de rentabilidad fuertemente deteriorados. La caída en el precio del maíz, la suba del gasoil y el encarecimiento de los fertilizantes —especialmente la urea— explican la pérdida. Para un establecimiento tipo de 500 hectáreas con rotación soja-maíz, un productor propietario en zona núcleo obtuvo un margen neto de 402 dólares por hectárea a marzo de 2026, mientras que en zonas extrapampeanas ese margen se redujo a apenas 81 dólares. Los arrendatarios en regiones alejadas directamente operan en pérdida, con 78 dólares negativos por hectárea.
El mecanismo que genera esta inequidad radica en la estructura misma de los derechos de exportación (DEX): al gravar el ingreso bruto —como porcentaje del precio FOB internacional— y no la ganancia neta, las retenciones no se ajustan cuando los costos suben o la rentabilidad cae. Así, mientras en zona núcleo los DEX absorben el 34% del excedente, en zonas extrapampeanas ese porcentaje llega al 58%, con exactamente la misma alícuota impositiva. El contraste con el impuesto a las ganancias es revelador: ese tributo sí acompaña la rentabilidad hacia abajo y representa el 18% del excedente en zona núcleo pero solo el 8% en regiones menos favorecidas.
Los investigadores advierten que este desajuste no es nuevo, pero se vuelve más visible —y más dañino— en ciclos de costos altos y precios moderados. Como ilustran en el informe, en 2021 y 2022 las alícuotas de retención sobre la soja eran incluso superiores a las actuales, pero los precios internacionales excepcionalmente elevados generaban excedentes mayores y, por tanto, una carga tributaria efectiva más moderada. Hoy el escenario es el inverso. 'Una carga tributaria que recae con mayor fuerza sobre quienes menos pueden soportarla', concluyen Garzón y Artusso, marcando una deuda pendiente de la política tributaria argentina que persiste incluso en años de producción récord.




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