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El citrus del noreste argentino en jaque: inflación en dólares, burocracia y litigiosidad amenazan la actividad exportadora

  • 21 may
  • 2 min de lectura

Roberto Varela, Gerente Ejecutivo de la Cámara de Exportadores de Citrus del NorEste Argentino (CECNEA), describió con preocupación el escenario que enfrenta la citricultura regional, al que calificó como una 'tormenta en preparación'. El sector es uno de los principales generadores de empleo en la provincia de Entre Ríos, especialmente para los sectores sociales más vulnerables: según Varela, la mano de obra representa más del 50% del valor de una tonelada de fruta exportada. Sin embargo, a pesar de su relevancia social y económica, las políticas nacionales no contemplan adecuadamente las necesidades de las economías regionales.

Esta imagen podría tener derechos de autor.
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Uno de los problemas más agudos que enfrenta el sector es la inflación de costos en dólares, que erosiona la rentabilidad de manera sostenida. Los salarios se actualizan mensualmente siguiendo la inflación en pesos, pero el precio de la caja de citrus en el mercado internacional permanece relativamente fijo, oscilando entre 8 y 10 dólares. Con ese techo fijo y el piso de costos en constante aumento, el margen operativo se estrecha hasta desaparecer. Varela graficó la situación con contundencia: 'la eficiencia privada ha llegado a un límite donde aumentar la productividad es aumentar las pérdidas'.


A esta dinámica se suma el deterioro del esquema de devolución de impuestos por exportación. Según Varela, el reintegro vigente cubre apenas un sexto de lo que debería corresponder, mientras que los procesos burocráticos vinculados al IVA dilatan indefinidamente los tiempos de devolución, inmovilizando capital de trabajo de las empresas. La comparación con sectores que atraviesan coyunturas favorables —como el petróleo— resulta ilustrativa de la desigualdad de condiciones: mientras el precio del barril puede duplicarse ante una crisis internacional, el precio de la naranja exportada permanece estable independientemente del contexto.


Por último, Varela apuntó a la litigiosidad laboral como otro factor que complica la ecuación económica del sector. Los juicios laborales y por accidentes de trabajo se han convertido, en sus palabras, en 'una industria pujante' en Entre Ríos, sumando una carga impredecible sobre los costos empresariales. El escenario resultante es el de una actividad que genera empleo masivo, divisas genuinas y arraigo rural, pero que enfrenta una combinación de factores adversos que ningún actor privado puede resolver de forma individual: se requiere una política pública específica para las economías regionales que reconozca sus particularidades y sus limitaciones estructurales.

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